Los genes, la dieta y las enfermedades crónicas

Los buenos hábitos alimentarios son la mejor estrategia para prevenir las enfermedades crónico-degenerativas y promover la salud en la población. Sin embargo, a pesar de las investigaciones de las ultimas décadas, el concepto de “buenos hábitos alimentarios” o “buena alimentación” es difícil de definir de una manera inequívoca para toda la población, en todo lugar y en todos los momentos de la vida. A pesar de ello, un buen número de países han lanzado guías alimentarias para educar a la población acerca del consenso científico de dieta saludable. Sin embargo la adhesión a estas recomendaciones y su éxito han sido limitados, como lo demuestra el hecho de que las enfermedades crónicas mas comunes y con un fuerte componente nutricional (ejemplo, obesidad, diabetes) siguen en aumento.

Parte del problema está en que cada uno de nosotros responde de una manera diferente al ambiente y especialmente a la dieta. Esta variación entre individuos ha surgido a través de centenares de miles de años de evolución, que ha llevado a maximizar la interacción positiva entre los recursos nutricionales y la genética de las poblaciones. Un ejemplo clásico de esta evolución nos los encontramos en la capacidad de los seres humanos adultos en ciertos lugares geográficos de mantener la capacidad del consumo de leche en la edad adulta, debido a una mutación que surgió hace unos 15 mil años cerca del gen de la lactasa, el enzima que metaboliza la lactosa, el hidrato de carbono mas abundante en la leche. Como resultado de esta mutación, algunos sujetos en poblaciones cuyo sustento venia de la ganadería, podían tener acceso durante toda su vida a un producto altamente nutritivo que otros no podían asimilar, dándoles una ventaja reproductiva y contribuyendo a que la prevalencia de esta mutación fuera aumentando en estas poblaciones de generación en generación.

En otros casos la evolución era aparentemente paradójica, ya que favorecía la prevalencia de ciertas enfermedades, como aquellas relacionadas con el funcionamiento de la hemoglobina, pero que al final acababan siendo protectoras de enfermedades mas letales como la malaria. Además, en este caso la protección se veía aumentada por componentes de la dieta como las habas.https://www.eldiario.es/sociedad/genes-dieta-enfermedades-cronicas_129_6111112.html

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